sábado, 14 de junio de 2014

LA DEPRESIÓN EN LOS ANCIANIDAD


Se dice que hay una depresión siempre que aparezca un fallo en el tono neuropsíquico, ya sea pasajero o perdurable. Se trata de un estado sintomático y no de una situación inherente. La depresión puede variar desde de un ligero abatimiento hasta el estupor; por su forma más ligera, el anciano infeliz tiene un sentimiento de incapacidad, desaliento, inutilidad y perdida de interés por las actividades habituales. En la depresión poco un poco más profunda hay una constante tensión desagradable; cada experiencia se acompaña de pena y el enfermo puede estar temeroso, preocupado, angustiado, agitado, perplejo y padecer de un sufrimiento físico y emocional (Martínez, 2003).
Las dolencias corporales, tales como las cefaleas , fatiga, falta de apetito, constipación y otras son muy comunes, así como el insomnio, ideas de culpa y autoacusación, y aparece la idea de suicidio (American psychiatric Association, 1995. La expresión facial característica es de decepción, desesperanza y temor: las comisuras se inclinan hacia abajo y la mirada permanece fija.




Los grupos de músculos antagonistas muestran cierto desequilibrio, con contracción ligera de los flexores y abductores, de tal manera que aparece la llamada ¨ actitud de flexión¨ de la depresión. Los movimientos se ejecutan lentamente Señala Gonzáles (2002): ¨ La mayoría de los adultos mayores conservan casi intactas sus facultades mentales; solo muy pocos muestran deterioro en su función cognoscitiva. Sin embargo, es un hecho que las enfermedades demenciales aumentan conforme la expectativa de vida. Por otra parte, en un episodio depresivo en un paciente de edad avanzada puede ser difícil de diferenciar  de la demencia, pues ambos pueden cursar con apatía, dificultad de concentración y alteraciones de memoria (Fernández y Muñoz, 2001)






EL APRENDIZAJE EN LOS ANCIANOS
     





Existen en la actualidad demasiados tópicos, sin duda erróneos, sobre el envejecimiento, y uno de estos tópicos es que al alcanzar una cierta edad una persona es “demasiado mayor para aprender”. Esta sentencia carece de total sentido, más aún cuando la persona tiene menos de 60 años, pero ¿Qué ocurre en realidad con las personas mayores de sesenta años?
Sucede que su capacidad de aprendizaje continúa siendo realmente amplia, sobre todo si también se mantienen amplios los factores motivacionales de que cada uno dispone.
Es posible, sin ninguna duda, aprender la misma clase de conocimientos y habilidades a los sesenta y cinco años que a los dieciocho pero necesitamos mayor cantidad de intentos y de más tiempo para el aprendizaje. Hay factores, no obstante, que pueden influir en que se dé una disminución en el rendimiento de la persona mayor, como por ejemplo la disminución de la agudeza sensorial (hipoacusia, déficit de visión), mayor fatigabilidad, etc.; pero ninguno de estos factores están directamente relacionados con la disminución en la capacidad de aprendizaje.
¿Qué es la motivación y por qué es tan importante?: La motivación es el deseo constante de superación. La motivación es intrínseca cuando la persona fija su interés en el hecho de realizar una actividad por el placer y la satisfacción que experimenta mientras aprende, explora o trata de entender algo nuevo.
De hecho, diversos estudios al respecto han demostrado que las personas de edad avanzada son capaces de obtener niveles de conocimiento iguales o mayores que los de las personas más jóvenes si disponen de una alta motivación para ello.
Se ha visto que un factor definitivo y concluyente parece ser el uso de estrategias de aprendizaje son diferentes para las personas mayores, como por ejemplo el hecho de no tener tanto en cuenta la rapidez en la tarea, sino la calidad y el propio disfrute de la misma. Interesarse por aprender cosas nuevas en esta edad es el mejor modo sin duda alguna de luchar contra los sentimientos de soledad y contra el aislamiento; es la forma de demostrarse a uno mismo que aún queda mucho por hacer y que la finalidad de sus actividades ya no están, por suerte, en la obligación de aprobar una asignatura o en la necesidad de sacar unas oposiciones o de obtener un ascenso, sino en el propio “saber por saber”, en el disfrute de “aprender porque disfruto aprendiendo, porque me interesa esta actividad de forma personal”.




Referencia: http://blog.infoelder.com/la-capacidad-de-aprendizaje-en-las-personas-mayores

viernes, 30 de mayo de 2014


TACTO, VIBRACIÓN Y DOLOR EN LA VEJEZ

 

El sentido del tacto también incluye la percepción de vibraciones, dolor, temperatura, presión y posición del cuerpo. La piel, los músculos, los tendones, las articulaciones y los órganos internos tienen terminaciones nerviosas (receptores) que detectan estas sensaciones. Algunos de los receptores le dan al cerebro información acerca de la posición y estado de los órganos internos y, aun cuando usted no pueda estar al tanto de esta información de manera consciente, le ayuda a identificar cambios (por ejemplo, el dolor de una apendicitis).

Con la edad, es posible que se presente reducción o cambio en las sensaciones. Estos cambios pueden estar relacionados con disminución del flujo sanguíneo a las terminaciones nerviosas o a la médula espinal o al cerebro. La médula espinal transmite señales nerviosas y el cerebro las interpreta.
 

Los problemas de salud tales como la falta de ciertos nutrientes también pueden causar cambios en las sensaciones. La cirugía cerebral, los problemas en el cerebro, la confusión, el daño en los nervios a raíz de lesiones o enfermedades crónicas como la diabetes también pueden provocar cambios en la sensibilidad.

Los síntomas de cambios en las sensaciones varían según la causa. Con la disminución de la sensibilidad a la temperatura, puede ser difícil establecer la diferencia entre fresco y frío o entre caliente y tibio. Esto puede incrementar el riesgo de lesiones a raíz de congelación, hipotermia (temperatura corporal peligrosamente baja) y quemaduras.

La reducción de la capacidad para detectar la vibración, el tacto y la presión aumenta el riesgo de lesiones, incluso úlceras de decúbito. Después de la edad de 50 años, muchas personas presentan una reducción de la sensibilidad al dolor o usted puede sentir y reconocer el dolor, pero éste no le molesta. Por ejemplo, cuando se lesione, posiblemente no sepa cuán grave es la lesión, debido a que el dolor no le molesta.  

Las personas mayores pueden desarrollar un aumento en la sensibilidad al tacto suave debido a su piel más delgada.

Las siguientes medidas pueden ayudar a una persona mayor a salvo:

  • Ajuste la temperatura del calentador de agua a no más de 125º F (51º C) para evitar quemaduras.
  • Revise el termómetro para decidir cómo vestirse en vez de esperar hasta que se sienta recalentado o con frío.
  • Revise la piel, especialmente los pies, en busca de lesiones y, si encuentra una, trátela. No suponga que, porque un área no presente dolor, la lesión no es significativa.

 

REFERENCIA:  Mediaplus.spanish

CAMBIOS EN EL GUSTO Y EL OLFATO DURANTE LA VEJEZ


Los sentidos del gusto y el olfato trabajan juntos. La mayor parte de los sabores proviene de los olores. El sentido del olfato comienza en los receptores nerviosos ubicados en la parte alta del revestimiento de la nariz.Usted tiene aproximadamente 9,000 papilas gustativas, las cuales son responsables principalmente de percibir los sabores dulce, salado, ácido y amargo.
El olfato y el gusto juegan un papel importante en la seguridad y el disfrute. Una comida deliciosa o un aroma placentero pueden mejorar la interacción social y el disfrute de la vida. El gusto y el olfato también le permiten a usted detectar peligros, como comida descompuesta, gases y humo.
 
 
 
 
 
El número de papilas gustativas disminuye con la edad. Cada papila gustativa que queda también comienza a atrofiarse (perder masa). La sensibilidad a las cuatro sensaciones gustativas a menudo disminuye después de la edad de 60 años. Generalmente se pierden primero los sabores salado y dulce, seguido de los sabores amargo y ácido. Además, la boca produce menos saliva a medida que se envejece. Esto causa resequedad en la boca que puede afectar el sentido del gusto. 
El sentido del olfato puede disminuir, especialmente después de la edad de 70 años. Esto puede estar relacionado con la pérdida de terminaciones nerviosas en la nariz y a la menor producción de moco allí. El moco ayuda a que los olores permanezcan el tiempo suficiente para que sean detectados por las terminaciones nerviosas. También ayuda a eliminar los olores de dichas terminaciones.
La disminución del gusto y el olfato puede reducir el interés y el placer al comer. Se aumenta el riesgo de peligros debido a que una persona no puede percibir olores como el gas natural o incluso el humo de un incendio que apenas esté comenzando.
 
 
 
 
Si su sentido del gusto y del olfato ha disminuido, hable con el médico. Puede haber ayuda, por ejemplo: 
  • Algunos medicamentos pueden alterar la capacidad para oler y saborear. El cambio del medicamento puede mejorar esto.
  • Algunas veces, los cambios en la forma de preparar los alimentos, como un cambio en los condimentos que se usan, puede ayudar.
  • Para garantizar su seguridad, analice al comprar productos como detectores de gas que emitan alarmas que usted pueda ver y escuchar.  
 
 
 
Referenica: Mediaplus.spanish

LA VISION EN LA VEJEZ

 

La visión se presenta cuando la luz es procesada por el ojo e interpretada por el cerebro. La luz atraviesa la superficie transparente del ojo (córnea) y continúa a través de la pupila, la abertura hacia el interior del ojo. La pupila se vuelve más grande o más pequeña para controlar la cantidad de luz que entra a este órgano. La parte coloreada del ojo se denomina iris, que es un músculo que controla el tamaño de la pupila. Después de que la luz atraviesa la pupila, llega al cristalino, el cual la enfoca sobre la retina (la parte posterior del ojo). La retina convierte la energía luminosa en una señal nerviosa que es llevada por el nervio óptico al cerebro, donde se interpreta.
 
Todas las estructuras del ojo cambian con la edad. La córnea se vuelve menos sensible, de modo que las lesiones pueden pasar inadvertidas. Hacia los 60 años de edad, las pupilas disminuyen a aproximadamente un tercio del tamaño que tenían a los 20 años de edad. La pupila puede reaccionar más lentamente en respuesta a la oscuridad o a la luz brillante. El cristalino se vuelve amarillento, menos flexible y ligeramente opaco. Las almohadillas de grasa que brindan soporte al ojo se reducen en cantidad y los ojos se hunden en las órbitas. Los músculos oculares se vuelven menos capaces de rotar completamente el ojo.

A medida que usted envejece, la nitidez de su visión (agudeza visual) puede disminuir gradualmente. El problema más común es la dificultad para enfocar los ojos en algo cercano, una afección denominada presbiopía. Los anteojos o los lentes de contacto pueden ayudar a corregir la presbiopía. 

Es posible que usted sea menos capaz de tolerar el resplandor. El resplandor como el de un piso brillante en un salón iluminado por el sol puede dificultar la movilización en espacios interiores. Usted puede tener dificultad para adaptarse a la oscuridad o a la luz brillante. La reducción de la visión periférica es común en las personas mayores, lo cual puede limitar las actividades y la capacidad de interactuar con otros. Es posible que usted no se pueda comunicar con personas que se sientan a su lado porque no las puede ver bien. Además, conducir un vehículo puede volverse peligroso.

Los ojos que envejecen no producen suficientes lágrimas, lo cual lleva a su resecamiento. Sin tratamiento, se puede presentar infección, inflamación y cicatrización de la córnea. La resequedad en los ojos se puede aliviar mediante gotas oftálmicas o soluciones de lágrimas artificiales.  

Referencia: MEDIAPLUS.SPANISH

 

CAMBIOS EN LA AUDICION DURANTE LA VEJEZ

 

Audición

Los oídos tienen dos funciones: una es oír y la otra es mantener el equilibrio. La audición se presenta después de que las vibraciones sonoras cruzan el tímpano hacia el oído interno. Las vibraciones se convierten en señales nerviosas en el oído interno y son transportadas al cerebro por medio del nervio auditivo.

El equilibrio se controla en el oído interno. El líquido y las pequeñas vellosidades en el oído interno estimulan al nervio auditivo, lo cual le ayuda al cerebro a mantener el equilibrio
 
 
 
 
 
 
 
 

A medida que usted envejece, las estructuras dentro del oído comienzan a cambiar y sus funciones disminuyen. La capacidad para captar los sonidos disminuye. También puede presentar problemas para mantener el equilibrio cuando se sienta, se para o camina.

La pérdida de audición relacionada con la edad se denomina presbiacusia y afecta a ambos oídos. La audición puede disminuir, especialmente los sonidos de alta frecuencia. Usted también puede tener problemas para diferenciar ciertos sonidos o puede tener dificultades para entender a otros cuando hay ruido de fondo. Si usted está teniendo problemas para escuchar, hable de los síntomas con el médico. Las formas de manejar la hipoacusia abarcan el hecho de que le adapten un audífono. 

El ruido anormal y persistente en el oído (tinnitus) es otro problema común en los adultos mayores. La causa del tinnitus puede abarcar acumulación de cerumen o medicamentos que son dañinos para las estructuras en el interior del oído. Si tiene tinnitus hable con el médico acerca de cómo manejar la afección.

El tapón de cerumen también puede causar dificultad para oír y es común con el aumento de la edad. Un médico lo puede extraer. 
 
 
 
 
 
 
 
Referencia: Mediaplus.spanish
 
 
 

LA MEMORIA DE LOS ANCIANOS NO ES PEOR, SINO QUE ESTÁ SOBRECARGADA

 
Un estudio realizado en Alemania sugiere que con la vejez la memoria no se deteriora, sólo hay grandes volúmenes de información.
La investigación publicada en Topics in Cognitive Science asegura que los cerebros más viejos pueden necesitar de más tiempo para procesar la cada vez mayor cantidad de conocimiento. Y aseguran que con frecuencia esto ha sido erróneamente identificado como un deterioro de la capacidad.
Los investigadores de la Universidad de Tuebingen, en Alemania, comprobaron con modelos computarizados que no es lo mismo procesar unas 40.000 palabras -incluyendo nombres propios- que en promedio estiman manejaría un adulto joven, que las más de 90.000 que tendría una persona de más de 60 años. "Los modelos predicen que, en promedio, sólo la tarea de reconocer un nombre para un septuagenario toma cerca de medio segundo más que para un veinteañero.
 
 
 
¿Se debe redefinir conceptos?
El estudio, liderado por el doctor Michael Ramscar, tiene una mirada crítica a las herramientas de medición que con frecuencia se utilizan para demostrar que las habilidades cognitivas disminuyen con la edad.
En vez de encontrar evidencias de deterioro, los expertos de este trabajo llegaron a la conclusión de que la mayoría de las mediciones estándares son defectuosas, pues confunden el aumento de conocimiento con la disminución de la capacidad.
"Ahora la tecnología permite a los investigadores hacer estimaciones cuantitativas sobre el número de palabras que se espera aprenda un adulto en su vida, permitiendo al equipo separar el reto que supone el aumento de conocimiento para la memoria del desempeño de la memoria en sí",
Otros estudios han sugerido que la memoria de las personas mayores puede estar subestimada.Recientemente, investigadores -también de Alemania- concluyeron que la memoria de las personas de edad avanzada puede ser más consistente que la de los jóvenes.

 
 
 
Referencia: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/01/140122_salud_memoria_viejos_gtg.shtml