jueves, 26 de junio de 2014

LA PERSONALIDAD EN LA VEJEZ

Existe la creencia popular de que cualquier cambio en la personalidad asociado a envejecimiento debe ser una característica negativa o adversa. Dichos estereotipos existen incluso entre aquellos que deberían asumir los cambios con una perspectiva desapasionada y profesional. El funcionamiento de la personalidad en los ancianos puede dividirse en aspectos negativos, neutrales y positivos de la personalidad.

Las perspectivas negativas o neutrales predominan sobre las positivas. Sobre los profesionales responsables del cuidado de los ancianos, con frecuencia en los momentos de estrés y ante la presencia de una grave enfermedad mental o médica, también se inclinan por una perspectiva predominantemente negativa de los cambios percibidos en sus pacientes ancianos. ¿Cuáles son los cambios de la personalidad relacionados verdaderamente con el envejecimiento y de qué manera han sido estudiados?
Existen dos formas de observar los cambios de personalidad con el envejecimiento. En primer lugar, en los cambios de los diversos rasgos de personalidad (¿se tornan más o menos acentuados?). En segundo, ¿cuáles son los procesos del desarrollo que tienen lugar en la personalidad? Este último enfoque está íntimamente relacionado en la edad avanzada con el concepto de adaptación y se considerará en ese contexto.











Un argumento que merece especial atención es si la personalidad cambia con el envejecimiento o después de un período inicial de desarrollo formativo, o si permanece relativamente estable y constante durante toda la vida. Muchas consideraciones teóricas sustentan el concepto de una personalidad estable a lo largo de la vida. Por ejemplo, una perspectiva dinámica sobre la formación de la personalidad sostiene que los determinantes más importantes de aquella se formaron en la infancia después de un período crítico, lo que favorecería el concepto de estabilidad. Una perspectiva contraria, como destacar la importancia de los factores genéticos y constitucionales tempranos, también apoya la teoría de la estabilidad.
Otros estudios apoyan la idea de la estabilidad de la personalidad con el envejecimiento, el único cambio de cierta importancia es un aumento de la introversión a medida que avanza la edad. Otro estudio se inclina a favor del modelo de estabilidad, pero observó ciertos cambios, que podrían haberse atribuido a hipocondría y depresión en los grupos jóvenes; parecen estar más relacionados con una reacción apropiada a una enfermedad real.





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