sábado, 14 de junio de 2014

ANSIEDAD EN LA VEJEZ



La ansiedad normal es una respuesta apropiada ante una situación amenazante, según Kaplan y Sadock (2000). De la misma forma, se diferencia del miedo en que la ansiedad es una respuesta a una amenaza conocida.

Kaplan y Sadock (2000) mencionan que la experiencia de ansiedad tiene dos componentes: la consciencia de las sensaciones fisiológicas (como palpitaciones y sudores) y la consciencia de estar nervioso o asustado. El sentimiento de vergüenza puede aumentar la ansiedad y muchas personas se asombran al enterarse que los demás no se dan cuenta de su ansiedad o , si lo hacen, no pueden apreciar la intensidad de la misma.






Además de los efectos motores y viscerales, la ansiedad afecta el pensamiento, la percepción y el aprendizaje. Tiende a producir confusión y distorsiones en la percepción no solo respecto del tiempo y el espacio, sino también en relación con las personas y el significado de los sucesos. Tales distorsiones pueden interferir con el aprendizaje al disminuir la concentración, reducir la memoria y alterar la capacidad de relacionar un tema con otro.

Un aspecto importante sobre las emociones es su efecto sobre la atención selectiva. Las personas ansiosas están predispuestas a seleccionar ciertas cosas de su entorno y descuidar otras en su esfuerzo por demostrar que está justificado el que considere una situación como amenazante y respondan en consecuencia. Si falsamente justifican su miedo, sus ansiedades aumentan, distorsión de la percepción e incremento de la ansiedad.






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