ANSIEDAD EN LA VEJEZ
La ansiedad normal es una
respuesta apropiada ante una situación amenazante, según Kaplan y Sadock
(2000). De la misma forma, se diferencia del miedo en que la ansiedad es una
respuesta a una amenaza conocida.
Kaplan y Sadock (2000) mencionan
que la experiencia de ansiedad tiene dos componentes: la consciencia de las
sensaciones fisiológicas (como palpitaciones y sudores) y la consciencia de
estar nervioso o asustado. El sentimiento de vergüenza puede aumentar la
ansiedad y muchas personas se asombran al enterarse que los demás no se dan
cuenta de su ansiedad o , si lo hacen, no pueden apreciar la intensidad de la
misma.
Además de los efectos
motores y viscerales, la ansiedad afecta el pensamiento, la percepción y el
aprendizaje. Tiende a producir confusión y distorsiones en la percepción no
solo respecto del tiempo y el espacio, sino también en relación con las
personas y el significado de los sucesos. Tales distorsiones pueden interferir
con el aprendizaje al disminuir la concentración, reducir la memoria y alterar
la capacidad de relacionar un tema con otro.
Un aspecto importante sobre
las emociones es su efecto sobre la atención selectiva. Las personas ansiosas están
predispuestas a seleccionar ciertas cosas de su entorno y descuidar otras en su
esfuerzo por demostrar que está justificado el que considere una situación como
amenazante y respondan en consecuencia. Si falsamente justifican su miedo, sus
ansiedades aumentan, distorsión de la percepción e incremento de la ansiedad.
Referencia: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29290204

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