TACTO, VIBRACIÓN Y DOLOR EN LA
VEJEZ
El sentido del tacto también incluye la percepción de
vibraciones, dolor, temperatura, presión y posición del cuerpo. La piel, los
músculos, los tendones, las articulaciones y los órganos internos tienen
terminaciones nerviosas (receptores) que detectan estas
sensaciones. Algunos de los receptores le dan al cerebro información
acerca de la posición y estado de los órganos internos y, aun cuando usted
no pueda estar al tanto de esta información de manera consciente, le ayuda a
identificar cambios (por ejemplo, el dolor de una apendicitis).
Con la edad, es posible que se
presente reducción o cambio en las sensaciones. Estos cambios pueden estar
relacionados con disminución del flujo sanguíneo a las terminaciones nerviosas
o a la médula espinal o al cerebro. La médula espinal transmite señales
nerviosas y el cerebro las interpreta.
Los problemas de salud tales como la falta de
ciertos nutrientes también pueden causar cambios en las sensaciones. La cirugía
cerebral, los problemas en el cerebro, la confusión, el daño en los nervios a
raíz de lesiones o enfermedades crónicas como la diabetes también pueden
provocar cambios en la sensibilidad.
Los síntomas de cambios en las
sensaciones varían según la causa. Con la disminución de la sensibilidad a la
temperatura, puede ser difícil establecer la diferencia entre fresco y
frío o entre caliente y tibio. Esto puede incrementar el riesgo de lesiones a
raíz de congelación,
hipotermia (temperatura
corporal peligrosamente baja) y quemaduras.
La reducción de la capacidad
para detectar la vibración, el tacto y la presión aumenta el riesgo de
lesiones, incluso úlceras
de decúbito. Después de la edad de 50 años, muchas personas presentan una
reducción de la sensibilidad al dolor o usted puede sentir y reconocer el
dolor, pero éste no le molesta. Por ejemplo, cuando se lesione, posiblemente no
sepa cuán grave es la lesión, debido a que el dolor no le molesta.
Las personas mayores pueden
desarrollar un aumento en la sensibilidad al tacto suave debido a su piel más
delgada.
Las siguientes medidas pueden
ayudar a una persona mayor a salvo:
- Ajuste la temperatura del calentador de agua a no más de 125º F
(51º C) para evitar quemaduras.
- Revise el termómetro para decidir cómo vestirse en vez de esperar
hasta que se sienta recalentado o con frío.
- Revise la piel, especialmente los pies, en busca de lesiones y, si
encuentra una, trátela. No suponga que, porque un área no presente dolor,
la lesión no es significativa.
REFERENCIA: Mediaplus.spanish








.jpg)



.jpg)