LA VISION EN LA VEJEZ
La visión se presenta cuando la luz es procesada por el ojo e interpretada
por el cerebro. La luz atraviesa la superficie transparente del ojo (córnea) y
continúa a través de la pupila, la abertura hacia el interior del ojo. La pupila
se vuelve más grande o más pequeña para controlar la cantidad de luz que entra
a este órgano. La parte coloreada del ojo se denomina iris, que
es un músculo que controla el tamaño de la pupila. Después de que la luz
atraviesa la pupila, llega al cristalino, el cual la enfoca sobre la retina (la
parte posterior del ojo). La retina convierte la energía luminosa en una señal
nerviosa que es llevada por el nervio óptico al cerebro, donde se
interpreta.
Todas las estructuras del ojo cambian con la edad. La
córnea se vuelve menos sensible, de modo que las lesiones pueden pasar
inadvertidas. Hacia los 60 años de edad, las pupilas disminuyen a
aproximadamente un tercio del tamaño que tenían a los 20 años de edad. La
pupila puede reaccionar más lentamente en respuesta a la oscuridad o a la luz
brillante. El cristalino se vuelve amarillento, menos flexible y ligeramente
opaco. Las almohadillas de grasa que brindan soporte al ojo se reducen en
cantidad y los ojos se hunden en las órbitas. Los músculos oculares se vuelven
menos capaces de rotar completamente el ojo.
A medida que usted envejece, la nitidez de su visión (agudeza
visual) puede disminuir gradualmente. El problema más
común es la dificultad para enfocar los ojos en algo cercano, una afección
denominada presbiopía. Los
anteojos o los lentes de contacto pueden ayudar a corregir la presbiopía.
Es posible que usted sea menos capaz de tolerar el
resplandor. El resplandor como el de un piso brillante en un salón
iluminado por el sol puede dificultar la movilización en espacios interiores.
Usted puede tener dificultad para adaptarse a la oscuridad o a la luz
brillante. La reducción de la visión periférica es
común en las personas mayores, lo cual puede limitar las actividades y la
capacidad de interactuar con otros. Es posible que usted no se pueda comunicar
con personas que se sientan a su lado porque no las puede ver bien. Además,
conducir un vehículo puede volverse peligroso.
Los ojos que envejecen no producen suficientes lágrimas,
lo cual lleva a su resecamiento. Sin tratamiento, se puede presentar infección,
inflamación y cicatrización de la córnea. La resequedad en los ojos se puede
aliviar mediante gotas oftálmicas o soluciones de lágrimas artificiales.
Referencia: MEDIAPLUS.SPANISH

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