viernes, 30 de mayo de 2014


LA VISION EN LA VEJEZ

 

La visión se presenta cuando la luz es procesada por el ojo e interpretada por el cerebro. La luz atraviesa la superficie transparente del ojo (córnea) y continúa a través de la pupila, la abertura hacia el interior del ojo. La pupila se vuelve más grande o más pequeña para controlar la cantidad de luz que entra a este órgano. La parte coloreada del ojo se denomina iris, que es un músculo que controla el tamaño de la pupila. Después de que la luz atraviesa la pupila, llega al cristalino, el cual la enfoca sobre la retina (la parte posterior del ojo). La retina convierte la energía luminosa en una señal nerviosa que es llevada por el nervio óptico al cerebro, donde se interpreta.
 
Todas las estructuras del ojo cambian con la edad. La córnea se vuelve menos sensible, de modo que las lesiones pueden pasar inadvertidas. Hacia los 60 años de edad, las pupilas disminuyen a aproximadamente un tercio del tamaño que tenían a los 20 años de edad. La pupila puede reaccionar más lentamente en respuesta a la oscuridad o a la luz brillante. El cristalino se vuelve amarillento, menos flexible y ligeramente opaco. Las almohadillas de grasa que brindan soporte al ojo se reducen en cantidad y los ojos se hunden en las órbitas. Los músculos oculares se vuelven menos capaces de rotar completamente el ojo.

A medida que usted envejece, la nitidez de su visión (agudeza visual) puede disminuir gradualmente. El problema más común es la dificultad para enfocar los ojos en algo cercano, una afección denominada presbiopía. Los anteojos o los lentes de contacto pueden ayudar a corregir la presbiopía. 

Es posible que usted sea menos capaz de tolerar el resplandor. El resplandor como el de un piso brillante en un salón iluminado por el sol puede dificultar la movilización en espacios interiores. Usted puede tener dificultad para adaptarse a la oscuridad o a la luz brillante. La reducción de la visión periférica es común en las personas mayores, lo cual puede limitar las actividades y la capacidad de interactuar con otros. Es posible que usted no se pueda comunicar con personas que se sientan a su lado porque no las puede ver bien. Además, conducir un vehículo puede volverse peligroso.

Los ojos que envejecen no producen suficientes lágrimas, lo cual lleva a su resecamiento. Sin tratamiento, se puede presentar infección, inflamación y cicatrización de la córnea. La resequedad en los ojos se puede aliviar mediante gotas oftálmicas o soluciones de lágrimas artificiales.  

Referencia: MEDIAPLUS.SPANISH

 

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