domingo, 13 de abril de 2014

LA NUTRICION EN LOS ANCIANOS

En los últimos años ha crecido notoriamente el número de personas mayores, y es de prever que siga creciendo en los próximos años. Esta población es muy heterogénea en cuanto a su salud, autonomía y necesidades nutricionales, ya que son muy diferentes los casos de personas de 65 años con plena autonomía y los de 85 años con dependencias físicas o psíquicas.
Según un estudio del servicio de salud británico el 7% de los ancianos que vive en su domicilio padece malnutrición. Esta cifra asciende al 14% en los que superan los 80 años y la presencia de una enfermedad aumenta la frecuencia de malnutrición, como sucede en pacientes hospitalizados o ingresados en residencias.
A su vez, las alteraciones nutricionales en el anciano pueden contribuir al deterioro de la salud incrementando la necesidad de cuidados médicos o ingresos hospitalarios. La disminución en la actividad física, que se produce con la edad, conlleva una disminución del aporte calórico y, por tanto, del aporte global de nutrientes. A esta situación se añaden los problemas físicos ocasionados por enfermedades como artrosis, alteraciones visuales etc., y en ocasiones problemas económicos que dificultan realizar una dieta correcta.

 Necesidades calóricas y de nutrientes:
Calorías
El envejecimiento y la reducción en la actividad física que lo acompaña disminuyen las necesidades calóricas. Por ello, si se continúa comiendo lo mismo, a pesar de que se produzca cierta disminución en el gasto de energía, puede haber una ganancia de peso y desarrollo de  obesidad.

Proteínas:
Las necesidades de proteínas en personas mayores deben situarse por encima de 1g por cada kilo de peso, salvo en algunos casos de enfermedades renales o hepáticas, en que se debe limitar los alimentos ricos en proteínas.

Vitaminas
Deben consumir frutas y verduras en cantidades racionales, si es que la persona no le gusta consumir esto, tomar suplementos pero con una consulta previa a su doctor para que le recete el suplemento adecuado.
Los derivados lácteos
Los derivados lácteos también constituyen una excelente fuente de proteínas y de calcio, y deben tomarse al día al menos tres unidades (vaso de leche, yogur o 50 g de queso fresco), preferiblemente desnatados.





IMPORTANTE: Para las personas mayores es bueno comer una pieza de fruta del tiempo a media mañana


Referencia: http://www.netdoctor.es/area-de-salud/tercera-edad/enciclopedia/nutricion-mayores

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